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Los fiscales del Supremo deciden pedir la imputación de Puigdemont por terrorismo

Los fiscales del Supremo deciden pedir la imputación de Puigdemont por terrorismo

Registros penales y compliance: entre la prevención y la estigmatización

La reciente captura de Nicolás Maduro por parte de autoridades de los Estados Unidos, reportada por medios internacionales, ha generado un impacto inmediato en los mercados financieros globales y ha reactivado el análisis del riesgo político, país y regulatorio asociado a Venezuela. Este hecho, más allá de su dimensión geopolítica, representa un evento crítico para el sector financiero y asegurador venezolano y un nuevo foco de atención para instituciones latinoamericanas con exposición directa o indirecta, especialmente en materia de sanciones internacionales, prevención de lavado de activos o blanqueo de capitales (AML/SARLAFT) y solvencia.

Reacciones de los mercados financieros internacionales

Tras conocerse la noticia, los bonos soberanos venezolanos y los títulos de PDVSA (empresa petrolera estatal venezolana) registraron incrementos relevantes en los mercados secundarios, impulsados por expectativas de eventuales cambios en la gobernanza económica, procesos de reestructuración de deuda soberana y posible flexibilización futura de sanciones. Este comportamiento refleja un apetito especulativo por activos, más que una mejora estructural inmediata del riesgo crediticio venezolano.

Impacto en mercados energéticos y financieros regionales

El mercado petrolero reaccionó con volatilidad moderada, dado que la producción venezolana actual representa una fracción limitada de la oferta global. No obstante, se observaron movimientos positivos en acciones de empresas energéticas internacionales, así como mayor sensibilidad en mercados emergentes latinoamericanos, especialmente en portafolios con exposición a commodities y deuda soberana.

Estos efectos tienen implicaciones directas para bancos, aseguradoras y fondos de inversión con posiciones en renta fija emergente.

Impactos sobre el sistema financiero venezolano

El sistema financiero venezolano, ya debilitado por sanciones internacionales, restricciones cambiarias, pérdida de corresponsalías y fragilidad institucional, enfrenta ahora un escenario de incertidumbre elevada. Este se caracteriza por el riesgo de salidas de capital, disrupciones operativas y posibles cambios abruptos en la supervisión y control estatal.

Por lo tanto, las entidades financieras locales deberán reforzar sus planes de continuidad de negocio, gestión de liquidez y controles de riesgo operativo, entre otras medidas.

Implicaciones en AML/SARLAFT y sanciones internacionales

Reforzamiento del riesgo PEP y debida diligencia ampliada

La captura de Nicolás Maduro, reconocido por algunos pocos Estados como jefe de Estado y desconocido por otros, y vinculado a actividades narcoterroristas (según los Estados Unidos de América), lo convierten a él y a su círculo cercano en Personas Expuestas Políticamente (PEP) de riesgo extremo.

Para bancos, entidades financieras y aseguradoras en América Latina, esto implica la aplicación obligatoria de debida diligencia ampliada (DDA), revisión exhaustiva de transacciones históricas, monitoreo reforzado de estructuras societarias, fideicomisos y beneficiarios finales

Sanciones, congelamiento de activos y riesgo extraterritorial

Estados Unidos, la Unión Europea y otras jurisdicciones han intensificado el congelamiento de activos, restricciones a transacciones financieras y medidas contra empresas, familiares y aliados del régimen venezolano.

Esto incrementa el riesgo de sanciones secundarias para instituciones que faciliten operaciones con partes sancionadas, así como multas regulatorias, pérdida de corresponsalías y acceso al sistema financiero internacional.

Para el sector financiero regional, el riesgo de sanciones se convierte en un componente crítico del riesgo legal y reputacional.

Impacto en el sector asegurador y reasegurador

Revisión de riesgos asegurables

Las aseguradoras y reaseguradoras enfrentan una revisión profunda de seguros de riesgo político (confiscación, expropiación), seguro de crédito y caución, coberturas de interrupción de negocios y comercio internacional, entre otros.

Es previsible que se presenten ajustes en primas, reducción de capacidad y la inclusión de cláusulas más estrictas de exclusión por sanciones.

Reaseguro, pagos y cumplimiento

Frente a esta situación, lo más probable es que las reaseguradoras internacionales estén atentas y exijan cumplimiento estricto de sanciones frente al pago de siniestros, transferencias internacionales y manejo de reservas técnicas.

Cualquier incumplimiento puede derivar en la denegación de cobertura, lo que afectaría la estabilidad financiera de las aseguradoras locales.

ORSA y la evaluación integral del riesgo

En este contexto, cobra especial relevancia el ORSA (Own Risk and Solvency Assessment – Autoevaluación de Riesgos y Solvencia) como herramienta estratégica.

Una ORSA robusta debe incorporar explícitamente riesgo país y geopolítico, riesgo de sanciones y AML/SARLAFT, riesgo de liquidez por congelamiento de activos, riesgo reputacional y legal, así como el impacto en solvencia bajo escenarios adversos.

Los escenarios de estrés deben contemplar, al menos, el endurecimiento de sanciones, el bloqueo de pagos de reaseguros, el incremento de siniestros por riesgo político y el deterioro de inversiones en deuda emergente

Implicaciones para América Latina

Para el sistema financiero y asegurador latinoamericano, este evento refuerza tres tendencias clave:
i) Mayor sensibilidad al riesgo político en las decisiones de inversión.
ii) Consolidación del compliance y AML/SARLAFT como funciones estratégicas, no solo regulatorias.
iii) Mayor exigencia de los supervisores en cuanto a la revelación de exposición, monitoreo transfronterizo, gobierno corporativo y gestión integral de riesgos.

Conclusiones

La captura de Nicolás Maduro constituye un evento de alto impacto para el sector financiero y asegurador venezolano y latinoamericano. Si bien abre expectativas de cambios estructurales a mediano plazo, también incrementa significativamente los riesgos de corto plazo, especialmente en materia de sanciones, AML/SARLAFT, solvencia y continuidad operativa.

Para bancos, demás instituciones financieras, aseguradoras y reguladores, el desafío será gestionar este entorno con un enfoque prudente y basado en riesgos, fortaleciendo el ORSA, los sistemas de cumplimiento y la gobernanza, en un contexto regional cada vez más expuesto a eventos geopolíticos y regulatorios.

Para el sector asegurador colombiano, el endurecimiento del entorno geopolítico y sancionatorio asociado a Venezuela refuerza la necesidad de gestionar el riesgo país y el riesgo de sanciones como elementos estructurales del negocio, y no como eventos coyunturales.

Aunque la exposición directa del mercado asegurador colombiano al riesgo venezolano es limitada, los vínculos indirectos a través de inversiones, reaseguro, comercio exterior y flujos transfronterizos exigen un enfoque preventivo y altamente técnico.

Desde la perspectiva AML/SARLAFT, las aseguradoras latinoamericanas deben profundizar la debida diligencia ampliada sobre PEP, fortalecer el monitoreo de operaciones atípicas y asegurar la actualización permanente de listas de sanciones internacionales, en línea con los requerimientos de los supervisores. En el caso de Colombia, la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), en consonancia con los estándares de las 40 Recomendaciones del GAFI, establece que la gestión del riesgo de sanciones se consolida como un componente crítico del riesgo legal, reputacional y operativo.

En materia de solvencia y gestión integral de riesgos, el evento subraya la importancia de incorporar escenarios geopolíticos y de sanciones, con el fin de evaluar su impacto potencial en inversiones, liquidez, reaseguro y continuidad del negocio. Una ORSA robusta permite anticipar efectos adversos, fortalecer la toma de decisiones de la alta dirección y demostrar una adecuada alineación entre apetito de riesgo, capital y estrategia.

Finalmente, para el sector asegurador latinoamericano, este contexto reafirma que la solidez financiera y la sostenibilidad del negocio dependen cada vez más de la calidad del gobierno corporativo, la madurez de los sistemas de cumplimiento y la capacidad de anticipación del riesgo, elementos que seguirán siendo foco de atención prioritaria por parte del supervisor y del mercado.

Fuentes y referencias

  • Reuters – Reacciones de mercados financieros y congelamiento de activos

  • Financial Times – Impacto energético y expectativas de inversión

  • Associated Press – Volatilidad de mercados globales

  • U.S. Treasury / OFAC – Sanciones y designaciones a funcionarios venezolanos

  • GAFI/FATF – Enfoque basado en riesgos y AML/CFT

  • Marcos regulatorios de Solvencia II y adopciones ORSA en América Latina

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La mayor parte de los 15 fiscales de lo penal del Alto Tribunal rechazan la ponencia del fiscal que apostaba por no abrir una causa contra el expresident catalán por terrorismo en el caso Tsunami Democràtic

Los fiscales de lo penal del Tribunal Supremo han decidido acusar de terrorismo a Carles Puigdemont por el caso Tsunami Democràtic. Después de más de cuatro horas de reunión, la mayor parte de la junta ha rechazado la ponencia del fiscal Álvaro Redondo, que apostaba por no abrir una causa contra el expresident catalán, y han acordado sacar adelante un nuevo informe que sí apoye la exposición razonada del juez Manuel García Castellón, aunque el caso queda ahora en manos de la teniente fiscal del Alto Tribunal, Ángeles Sánchez-Conde, que es de facto la número dos del fiscal general del Estado.

En total, 12 de los 15 fiscales entienden que hay terrorismo en los altercados que siguieron a la publicación de la sentencia del procés en 2019 y, por otra parte, 11 de los 15 apuestan por dirigir las investigación contra Puigdemont. Sin embargo, dado que los dos responsables de la sección —Fidel Cadena y Joaquín Sánchez-Covisa— han mantenido criterios dispares, se ha acordado que el informe que recibirán los jueces del Supremo sea elaborado por la citada Sánchez-Conde, superior jerárquica de ambos. En todo caso, la última palabra sobre si abre causa no contra Puigdemont será de los jueces de la Sala de Admisión del Supremo.

Los fiscales de sala del Supremo se han reunido este martes a las diez de la mañana en la sede del Ministerio Público de la calle Fortuny de Madrid para estudiar la propuesta del juez Manuel García Castellón: imputar por terrorismo al expresident Carles Puigdemont y a otros diez acusados más, entre ellos Marta Rovira y Rubén Wagensberg (ERC), por tener un papel supuestamente protagonista en las protestas masivas contra la sentencia del procés de Tsunami Democràti en 2019. Según el magistrado de la Audiencia Nacional, la muerte de un turista de un infarto en el aeropuerto de Barcelona, entre otros indicios, es suficiente para conducir la causa por posible terrorismo.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional se opuso sin éxito a esta exposición razonada y, una vez elevado el caso al Supremo, el fiscal Álvaro Redondo fue de la misma opinión. Su ponencia, estudiada hoy por los 12 fiscales de lo penal, rechazaba imputar al expresident por terrorismo y apostaba por dejar el caso en manos de García Castellón por entender que los indicios contra los acusados eran “demasiado abiertos”.

Las deliberaciones de los fiscales, generalmente tranquilas y de escasa trascendencia pública, han venido marcadas por la filtración de un primer borrador elaborado y descartado por el propio Redondo en el que, en un primer momento, sí avalaba la apertura de una causa por terrorismo contra Puigdemont. También por el hecho de que, antes de presentar su informe definitivo pero después de elaborarlo, se reunirá con el fiscal general del Estado. Redondo, fiscal del Supremo desde hace 19 años, tuvo que emitir ayer un comunicado para defender que ese primer borrador no tenía carácter oficial y que el fiscal general no le dio ningún tipo de instrucción al respecto.

El caso Tsunami y la amnistía

El caso Tsunami Democràtic investiga si las manifestaciones masivas en Catalunya en 2019 en protesta contra la sentencia del procés tuvieron detrás no solo una organización sino un grupo con fines terroristas. El mismo día en que el Supremo dictó su sentencia e impuso condenas de hasta 13 años de cárcel por sedición, malversación y desobediencia a los líderes del procés, las protestas anegaron las calles de Catalunya: protestas en el centro de Barcelona que terminaron en cargas policiales y miles de manifestantes que, durante horas, bloquearon los accesos del aeropuerto de la capital catalana.

Esos días, buena parte de las convocatorias se difundían a través de un canal de Telegram bautizado como Tsunami Democràtic, el mismo que desconvocó las protestas de El Prat esa misma noche. “Hoy hemos sido un tsunami, ha empezado un ciclo de desobediencia civil no violento”, afirmó ese mensaje. Un turista de 62 años sufrió una parada cardiorrespiratoria en la Terminal 2 y fue trasladado de forma inmediata al Hospital de Bellvitge, donde falleció.

La causa de Tsunami llevaba varios años abierta en la Audiencia Nacional pero tanto el juez García Castellón como la Guardia Civil pisaron el acelerador en paralelo a las negociaciones entre PSOE, Junts y ERC para una ley de amnistía y la investidura de Pedro Sánchez. El instituto armado entregó varias semanas antes de lo previsto el informe en el que apunta a Marta Rovira (ERC) como una de las cabecillas de Tsunami. Poco después, el instructor anunciaba que su investigación se dirigía contra Rovira pero también contra Carles Puigdemont y ofrecía al expresident catalán declarar voluntariamente, aunque está aforado ante el Supremo por ser eurodiputado.

Los argumentos del juez viraron entonces hacia un posible terrorismo que terminó atribuyendo al propio Puigdemont en una exposición razonada enviada al Supremo. Su argumento principal: la muerte por infarto de un turista permitía explorar la acusación por ese delito. Un delito que, más allá del proceso judicial, tenía una incidencia directa en las negociaciones para la ley de amnistía, con los partidos políticos buscando desde entonces el encaje del terrorismo en esa norma de perdón.

Fuente y Créditos 

El Diario Es

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