Santa Marta bajo el dominio del miedo: el auge de un grupo criminal

Santa Marta atraviesa una grave crisis de seguridad debido a la presencia de un grupo criminal conocido como el Escuadrón de la Muerte. Esta organización ha generado pánico en la ciudad al ejecutar lo que denominan una “limpieza social”, dejando un rastro de violencia e intimidación. A pesar del aumento en los homicidios, la población permanece en silencio por temor a represalias, reviviendo los días más oscuros del paramilitarismo en Colombia.

Las autoridades señalan que el Escuadrón de la Muerte es un brazo armado de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada. Sin embargo, los habitantes de los barrios más vulnerables aseguran que este grupo opera con mayor brutalidad y control territorial.

En sectores como El Puerto, San Jorge, 17 de Diciembre, La Esmeralda, 11 de Noviembre, El Pantano, María Eugenia y El Yucal, el miedo es palpable. Desde las 9:00 pm, las calles quedan vacías, pues salir a esa hora representa un riesgo mortal.

Un residente de la zona, en diálogo con este medio, confesó que los habitantes temen más a este grupo armado que a las propias autoridades.

“Lo que ellos dicen es ley. Si uno no cumple, lo matarán. La violencia aquí es algo cotidiano, igual que las normas impuestas por estos grupos. Es como en la época del paramilitarismo: acatar las órdenes es cuestión de supervivencia”, relató el hombre, quien prefirió mantener su identidad en reserva.

La percepción de que estos criminales ejercen más control que las fuerzas del Estado se refuerza con la falta de presencia sostenida de las autoridades.

“Han militarizado Santa Marta varias veces, pero los soldados solo están de paso. En cambio, estos grupos viven aquí y ponen sus propias reglas. Es un problema grave”, explicó el testigo.

El temor entre la comunidad es tan fuerte que algunos temen que la publicación de este informe desate represalias contra quienes sean señalados como informantes.

Fuentes judiciales confirmaron que estos grupos armados realizan un seguimiento minucioso de la población en el Magdalena, aunque oficialmente las autoridades no lo reconocen.

“Ellos saben todo lo que pasa en su territorio: quién entra, quién sale y qué movimientos se realizan. Además, la violencia se ha normalizado tanto que la misma comunidad les proporciona información sin resistencia”, afirmó una fuente.

El accionar de este grupo no se limita a Santa Marta, sino que también ha extendido su influencia a municipios como Ciénaga, donde la población los ve como una autoridad paralela.

Pese a este panorama de violencia e impunidad, la Policía Nacional asegura que está adelantando operativos para frenar el avance del grupo criminal. El general de brigada Herbert Benavides, comandante de la Región 8, señaló que los organismos de inteligencia están trabajando para dar un golpe contundente a la estructura delictiva.

“Hemos identificado a varios de sus integrantes y estamos avanzando en los procesos para judicializarlos. Además, hay una recompensa importante por información que nos ayude a desmantelar esta organización”, afirmó el oficial.

Mientras tanto, la comunidad sigue viviendo bajo el temor de un grupo que impone sus propias reglas y desafía abiertamente a las autoridades.

Fuente y créditos
Semana

Descubra Nuestros
Últimos Artículos