Decenas de individuos han sido arrestados en Venezuela en relación con presuntas acciones «criminales» y «terroristas» después de las elecciones presidenciales del 28 de julio. El presidente Nicolás Maduro, recientemente reelegido para un nuevo mandato de seis años, atribuyó estos actos a la oposición mayoritaria del país.
Maduro, quien fue proclamado nuevamente como presidente por el Consejo Nacional Electoral (CNE), declaró que aproximadamente el 80 % de los detenidos tienen antecedentes penales, algunos de los cuales fueron deportados desde Estados Unidos. Sin embargo, no proporcionó detalles adicionales ni reveló las identidades de los arrestados. Además, mencionó que casi el 90 % de los capturados están en un «estado avanzado de drogadicción» y portaban armas.
El presidente venezolano denunció ataques contra «centenares» de centros de votación, la destrucción de material electoral, incendios en alcaldías y agresiones a miembros de la Fuerza Armada Nacional y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Según Maduro, estos actos violentos, atribuidos a la oposición, forman parte de un plan para «desestabilizar Venezuela».
El Gobierno informó que al menos 23 militares resultaron heridos en los disturbios, algunos por disparos de arma de fuego, durante las manifestaciones que tuvieron lugar en Caracas y otras regiones. En estos eventos, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes, arrestando a unos veinte de ellos.
Además, al menos cuatro estatuas del fallecido expresidente Hugo Chávez fueron derribadas en actos de protesta contra los resultados electorales, que según el CNE, dieron a Maduro el 51,2 % de los votos, mientras que el candidato opositor, Edmundo González Urrutia, obtuvo el 44,2 %. Estos resultados han sido ampliamente cuestionados por la coalición opositora y varios sectores de la comunidad internacional.
Fuente y créditos
WRadio







