Las víctimas de los falsos positivos
Según la información divulgada por la JEP, de las 442 víctimas identificadas, 434 fueron asesinadas y ocho lograron sobrevivir, aunque no se detallaron las condiciones en las que lo hicieron. De este total, 203 personas fueron víctimas de desaparición forzada y 41 sufrieron torturas antes de ser presentadas como bajas en combate. La JEP señaló que estos crímenes fueron incentivados por una política informal de «conteo de cuerpos», con la que los militares buscaban obtener reconocimiento y beneficios.
El perfil de las víctimas revela que 413 eran hombres jóvenes, 19 eran mujeres (15 de ellas asesinadas en el Oriente Antioqueño) y 26 eran niños y niñas. Además, las víctimas pertenecían a sectores vulnerables de la población, incluyendo campesinos, habitantes de barrios populares, desempleados, trabajadores informales, recicladores, vendedores ambulantes y personas en situación de calle. También se identificaron estudiantes de secundaria, técnicos, universitarios y profesionales.
Métodos empleados en las ejecuciones
La JEP identificó diferentes modalidades empleadas para cometer estos crímenes:
- Retenciones arbitrarias: 187 víctimas fueron falsamente acusadas de ser guerrilleros antes de ser asesinadas.
- Engaños con falsas ofertas de trabajo: 146 personas fueron reclutadas bajo promesas laborales y posteriormente ejecutadas.
- Ejecuciones de combatientes rendidos o heridos: 17 víctimas intentaron desmovilizarse, pero fueron ultimadas.
- Asesinatos oportunistas: 10 personas fueron ejecutadas tras encuentros fortuitos con las tropas.
Regiones afectadas
Los crímenes ocurrieron en distintas subregiones del departamento de Antioquia:
- Oriente Antioqueño: 182 víctimas.
- Valle de Aburrá: 122 víctimas.
- Norte de Antioquia: 62 víctimas.
- Suroeste: 37 víctimas.
- Occidente: 35 víctimas.
- Bajo Cauca: 2 víctimas.
Esta imputación representa un paso más en la búsqueda de justicia para las víctimas y sus familias, dentro del proceso de esclarecimiento de los crímenes ocurridos en el conflicto armado colombiano.
Fuente y créditos
Caracol







