Empresarios argentinos acusados de lavado de dinero con la venta de alimentos a Venezuela

El juez federal Marcelo Aguinsky ha procesado a los empresarios argentinos Pablo y Facundo Rosa y al abogado venezolano Generoso Mazzocca Medina por lavado de dinero y contrabando agravado. Utilizando la empresa Trinswol SA, inflaron precios en la venta de productos Granix a Venezuela, simularon contratos para acceder a dólares preferenciales del régimen chavista y desviaron 22 millones de dólares a cuentas en Panamá, Estados Unidos y Andorra.
Empresarios argentinos acusados de lavado de dinero con la venta de alimentos a Venezuela

El juez federal en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky ha decidido procesar a los empresarios argentinos Pablo Osvaldo Rosa, su hijo Facundo Rosa y el abogado venezolano Generoso Mazzocca Medina, bajo acusaciones de lavado de dinero y contrabando agravado. Los cargos están relacionados con la venta de productos de la marca Granix a Venezuela mediante operaciones a precios inflados. Estas transacciones involucraban contratos ficticios para acceder a dólares preferenciales del régimen chavista, desviando posteriormente gran parte de estos fondos a cuentas en el extranjero.

Los imputados no enfrentarán prisión preventiva, pero deben estar disponibles para la Justicia y presentarse trimestralmente ante la embajada argentina en los países donde residen: Venezuela para Pablo Rosa y Generoso Mazzocca Medina, y Nueva Zelanda para Facundo Rosa, hasta el juicio oral.

La investigación, revelada inicialmente por Infobae en colaboración con el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) y Transparencia Venezuela, surgió de una alerta de la Unidad de Información Financiera (UIF) argentina y una denuncia de la fiscalía antilavado (PROCELAC). La UIF sospechaba de una posible manipulación de precios para aprovechar el tipo de cambio preferencial en Venezuela.

Los Rosa y Mazzocca Medina eran socios en Trinswol SA, una empresa creada en Argentina en diciembre de 2010, justo antes de iniciar operaciones comerciales con Venezuela para vender productos Granix. Entre abril de 2011 y 2013, Trinswol exportó alimentos por un valor de 22 millones de dólares, a precios significativamente superiores a los del mercado, según determinó el juez Aguinsky. Estos productos fueron adquiridos de la Asociación Argentina de los Adventistas del 7mo Día por 30,9 millones de pesos.

Trinswol, con sede en Villa Pueyrredón, fue utilizada para canalizar fondos de origen desconocido procedentes de Venezuela. Parte de estos fondos fue devuelta a empresas venezolanas y el resto se desvió a cuentas en Panamá, Estados Unidos, Puerto Rico y Andorra.

Gran parte del dinero enviado a Trinswol por Agropecuaria Temblador en Venezuela fue transferido al exterior mediante contratos simulados de servicios. Aguinsky determinó que estas transferencias, formales e informales, ascendieron a 14.344.000 dólares. El juez subrayó que estas operaciones trianguladas habrían sido más rentables si se hubieran realizado directamente en Venezuela.

Durante el periodo en que ocurrieron estas transacciones, Venezuela mantenía un estricto control de cambio, limitando el acceso a dólares tanto para individuos como para empresas. Las compañías necesitaban la aprobación de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) para obtener dólares a un tipo de cambio preferencial. Esta autorización era discrecional, permitiendo a empresas ficticias obtener grandes sumas de divisas mientras que empresas legítimas enfrentaban dificultades.

El juez Aguinsky embargó bienes de los acusados y de Trinswol por un total de 57.376.000 dólares, equivalentes a 53.500 millones de pesos según la cotización del dólar al 5 de julio.

En conclusión, la venta de productos Granix a precios inflados y el uso de contratos ficticios permitieron a los empresarios obtener dólares a precio oficial y transferirlos al extranjero, simulando operaciones comerciales legítimas.

Fuente y créditos
Infobae

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