El pasado viernes 17 de mayo, la detención de Velasco sacó a la luz una presunta red de lavado de dinero en la provincia de Tungurahua, ubicada en el centro del país. No es la primera vez que Velasco, un empresario con años de trayectoria, se ve envuelto en investigaciones legales. En 2004, fue vinculado a una investigación de la Comisión de Fiscalización del Congreso sobre aportes sospechosos a la campaña presidencial de Lucio Gutiérrez.
Además, Velasco figura en la lista de mayores deudores del Servicio de Rentas Internas (SRI), con deudas que, en 2012, superaban los USD 400.000. Aunque sus actividades comerciales no parecían afectadas, la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE) detectó transacciones inusuales desde 2015, lo que desencadenó la investigación que llevó a su reciente arresto.
Pese a la gravedad de las acusaciones, Velasco no fue encarcelado. En su lugar, la jueza dictó medidas cautelares que incluyen la prohibición de enajenar 14 inmuebles, valorados en un total de USD 7 millones. Asimismo, enfrenta más de 15 demandas civiles relacionadas con cobros de letras de cambio y pagarés.
Velasco aparece como accionista de 34 empresas registradas en la Superintendencia de Compañías, algunas de las cuales ya están canceladas o en proceso de liquidación. En 25 de estas empresas, posee más del 50% de las acciones, abarcando sectores como talleres de autos, almacenes de repuestos, patios de autos y estaciones de gasolina. Su empresa más grande, Mundofactor S.A., es una sociedad financiera con un capital de USD 5,79 millones, aunque en 2023 no declaró impuestos a la renta.
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