Según información de inteligencia militar, estos elementos habían sido instalados presuntamente por miembros del Bloque Magdalena Medio, Estructura 33, y representaban una amenaza grave para la comunidad y la fuerza pública, ya que se encontraban cerca de una vía terciaria y viviendas.
El Ejército aseguró la zona y aplicó los protocolos técnicos establecidos para la destrucción segura del material, minimizando riesgos para la población civil y las tropas. Las autoridades militares recalcaron que este tipo de constituye una violación a los derechos humanos y al derecho internacional acciones humanitarias.
A través de operativos ofensivos, las Fuerzas Armadas continúan debilitando la capacidad operativa de los grupos armados ilegales en la región, con el objetivo de restablecer el orden y garantizar la seguridad en las zonas más afectadas por la violencia en Colombia.
La situación en el Catatumbo sigue siendo una prioridad en términos de seguridad, debido a la presencia persistente de grupos armados ilegales que afectan la estabilidad de la región. Diversas organizaciones internacionales han instalado al Gobierno colombiano para fortalecer las estrategias para lograr una solución integral y duradera a la violencia estructural en la zona.
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