En un entorno empresarial cada vez más regulado y globalizado, la creación de una cultura de cumplimiento normativo y ética es fundamental para prevenir delitos como el lavado de dinero (LD), la financiación de terrorismo (FT), el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva (FPADM), la corrupción, entre otros, al interior de las organizaciones; las cuales se ven enfrentadas a un entorno empresarial dinámico que enfrenta desafíos normativos cada vez más complejos.